Vicky, la chica trans que desafió al régimen

Viky orgullosa de la bandera azul y blanco

La última vez que miré a Victoria Obando (o Vicky como es conocida) estábamos en un plantón en la Universidad Centroamericana (UCA). Fue unos días después de la masacre en la marcha de las Madres de Abril, el 30 de mayo.

Me comentó que deseaba participar en el III Congreso de Educación Superior que se realizaría en Córdoba, Argentina, para denunciar al régimen Ortega-Murillo por sus asesinatos contra la comunidad universitaria. “A ver si logro ir porque me inscribí contra el cacho”, recuerdo me dijo.

Una semana después, en los agitados meses de la lucha, se viralizó un video. Ahí estaba Vicky de pie, con micrófono en mano dispuesta a que el mundo conociera lo que sucedía en Nicaragua: “Me duele Nicaragua, 135 muertos, me duele”, fue parte de lo que dijo.

La volví a ver dos meses después cuando era presentada por la policía orteguista como una terrorista. Nos dolió. Nos duele. Ahí estaba nuestra Victoria, la de la sonrisa amplia, la joven alegre, la estudiante, la activista LGBTIQ, la defensora de los derechos humanos había sido esposada, vapuleada y expuesta como terrorista.

Un grupo de parapoliciales la había secuestrado, el 25 de agosto en la ciudad de León, junto a otros líderes con los que participaba en la marcha "Vamos ganando", a quienes se les acusa de ser los responsables de la quema del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN-León)  y de la muerte del joven Cristian Emilio Cadena, quien murió calcinado el 20 de abril en dicho sitio educativo.

La policía orteguista junto con el Ministerio Público hoy la acusa de al menos 6 delitos: terrorismo, homicidio, incendio,  secuestro, robo con intimidación y amenaza de muerte.

Víctima de amenazas de muerte
Su participación en las protestas contra el gobierno de Ortega-Murillo, le generó constantes amenazas contra su vida y la de su familia, por lo que tenía que dormir en diferentes casas.
 
Le escribían en las redes sociales que la iban a matar, le mandaban ofensas por mensajes en Facebook y en Estelí, personas afines al Gobierno llegaron a amenazar a su familia. Por eso decidió venirse a Managua.

En Argentina ya había expresado su temor a un periodista a quién le comentó: “No tengo seguridad, no tengo donde poner una denuncia, no tengo una medida cautelar de protección, no tengo nada. Me toca andar escondiéndome, me toca andar huyendo, porque las órdenes siempre vienen desde arriba. Quieren desaparecer a las voces que estamos demandando su salida (régimen Ortega-Murillo)”, se lamentó ante la prensa.

Una universitaria activa en derechos
Es la menor de cinco hijos nacidos en Bluefields. Ama bailar y cocinar. Su madre Yolanda Valverde recuerda que cuando la visitaba, acá en Managua, ella la consentía, le hacía el desayuno y se lo llevaba hasta su cama.

Es guía turística bilingüe, técnico que estudió en Estelí, pero también estudió Derecho. Actualmente estudiaba Gestión de la Información en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN – Managua) y era miembro de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia.

Es una de las fundadoras de DEIGEORSEX – Estelí (Movimiento por los Derechos de Identidad de Género y Orientación Sexual), forma parte de la Mesa Nacional LGBTIQ.

Su miedo expresado en Argentina se hizo realidad. Hoy es una de los más de 400 presos políticos (y siguen sumando) que pagan con cárcel el terrible el delito de pensar diferente al régimen dictatorial de Daniel Ortega y Rosario Murillo.