El Grupo de los Ocho ante el Cambio Climático

Nuevamente cae el telón, ha culminado otra Cumbre del llamado Grupo de los Ocho, (G-8), bloque de los países altamente desarrollados. Se repite la historia: hay más penas que glorias. Este grupo de países es el responsable del 68.0% del dióxido de carbono acumulado en la atmósfera, y en consecuencia del efecto adverso en el Sistema Climático del planeta tierra.

Esta vez la reunión se llevó a cabo en Japón, cuyo gobierno destinó aproximadamente unos 567.0 millones de dólares sólo para garantizar la estadía de los 8 líderes de estos países, y sus equipos de trabajo.

La lectura crítica a los acuerdos adoptados por la Cumbre del G-8, julio de 2008, permite derivar cuál es el pensamiento de estos líderes sobre varios asuntos muy delicados, particularmente por las amenazas globales que se derivan del Cambio Climático, y todos los efectos adversos para la vida humana y la diversidad biológica. Francamente, en primer lugar, la reunión del G-8, en Japón, fue para evadir la responsabilidad de estos países con relación al calentamiento global. El hecho de que la reducida comunidad de 9 países es responsable del 68.0 % del dióxido de carbono acumulado en la atmósfera obliga a que éstos asuman decisiones serias y responsables. Una vez más las decisiones quedaron muy lejos con relación a las expectativas globales.

En esta ocasión la decisión adoptada por los líderes del G-8 es reducir a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) para el año 2050, y la búsqueda de objetivos ambiciosos a un plazo más corto. Pero, además para reafirmar la ausencia de seriedad y responsabilidad, los acuerdos no son vinculantes a las metas para reducir la emisión de GEI. Esto último no es nuevo en el escenario. Es una historia ya conocida, y repetitiva. Sencillamente, la esencia del acuerdo es eludir al responsabilidad con relación al calentamiento global.

En este mismo orden, la Cumbre culminó con un cuerpo de declaraciones que están relacionadas a asuntos de la agenda global, entre las que se destacan: la crisis alimentaria y nutricional que agobia a miles de personas, el dramático incremento de los precios del petroleo y sus derivados, y la contracción del crédito. Sin embargo, quedó al descubierto que no hay voluntad de los líderes del G-8 para trabajar con seriedad para enfrentar esta crisis profunda. No se adoptaron las decisiones, y a la par la definición de las fuentes de financiamiento, para hacer frente a la situación dramática de estos días.

También llama la atención que en este menú de declaraciones no se establecen los vínculos entre los efectos adversos de la crisis y las causas del calentamiento global. No se aborda con la contundencia necesaria de que el modelo económico, particularmente de los países del G-8 es precisamente quién más está contribuyendo negativamente en el Sistema Climático, y en consecuencia generando mayor calentamiento global.

Otro elemento que ha llamado la atención de la comunidad internacional es el hecho de que dos de los llamados gigantes emergentes -en términos económicos- todavía no ingresan a esta lista del G-8. Por supuesto que tienen una contribución negativa sobre el problema que nos ocupa. Así mismo, deberán asumir su responsabilidad los grandes exportadores de crudo. Porque precisamente, este grupo reducido de países son quienes han arrastrado a la humanidad a esta situación.

Quedó fijada la nueva cita del G-8 para 2009, será en Cerdeña, Italia. Evidentemente, la Declaración de la Cumbre de Sociedad Civil ACCIÓN ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO, San Pedro Sula, Honduras adquiere más vigencia particularmente al establecer que:

Alzar una potente voz en el plano internacional. Somos una región que podría caracterizarse como receptora más que productora de gases de efecto invernadero (GEI), y los impactos de ellos nos expone más a la ocurrencias de eventos naturales extremos. Ello debe transformar a nuestros Estados y sociedad civil de la región en una potente voz para demandar a los países y a los sectores que más contribuyen a la generación de GEI que afectan el cambio climático, un compromiso efectivo con la modificación de sus prácticas productivas y de consumo que reduzcan sus emisiones y se comprometan a compensar los daños que afectan a los países más pobres.

Así mismo, la sociedad civil nos dice:

Es hora de la acción. El cambio climático es una realidad evidente que afecta de manera intensa y con implicaciones negativas a nuestra región y en especial a los sectores más vulnerables de la sociedad. Esto obliga a pasar de la retórica a la acción. La sociedad civil demanda a sus gobernantes menos discurso y más acciones y asignación de recursos frescos. También demanda una gestión de los distintos poderes del Estado en donde el cambio climático figure como un eje transversal en la toma de decisiones para el desarrollo. La sociedad demanda una mayor cohesión entre gobiernos sociedad civil y empresa privada .y un efectivo cumplimiento de las políticas y marcos regulatorios que pueden reducir la vulnerabilidad de la región. La sociedad civil demanda un fortalecimiento de la integración regional en todos sus niveles y sectores

Managua, Nicaragua
14 de julio de 2008.

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